11.11.11

Cuento un poco "bestia" titulado:

GANCHO

Subí por las escaleras, ella vive en un sexto piso. El ascensor lo dejo a la derecha, no tiene puertas y en vez de botones se ven algunos cables sueltos.

Cuando llego arriba sin molestias en las rodillas ni problema respiratorio alguno, llamo con los nudillos y enseguida me abren la puerta. Es Gancho.

-Hola Gancho, digo.

Parece un poco más gorda que en la Webcam y el pelo es de un amarillo demasiado artificial, es desagradable y tiene bigote, pero tiene buenas tetas y buenos brazos, ya me lo pareció en el ordenador. Ella casi ni me mira, que curioso. Veo que bizquea un poco. Yo intento no perder de vista esa camisa con esas tetas tan generosas. No es la primera vez que hago una quedada o como se llame esto que hemos hecho por Internet.

-Ponte cómodo, me dice acercándome una cerveza de color verde que no se ni de donde ha sacado, mientras me siento en un sofá de skay.

Aquí dentro huele como a una mezcla de papillas caducadas, pipas rancias, ajo y tomate podrido. Sigo mirando las protuberancias de Gancho que no se sienta ni se mueve, mientras me pregunto si eso de Gancho es su nombre real. Como nick es bastante original.

Desde el sillón de skay donde estoy sentado tan ricamente controlo las puertas. Esto debe de ser el salón. Tiene forma de triángulo y una tele de plasma de las caras es lo poco que lo adorna. Cada esquina del triángulo es una puerta cerrada, por una de ellas de pronto salió Gancho. La espero con la cerveza medio caliente y mirando la tele apagada, me fijo bien, si, es de las caras. Casi no hemos intercambiado palabras, solo su “ponte cómodo”. Sabe que soy yo porque eso de la WebCam es un buen invento aparte de que mi nariz y mi barba de chivo son inconfundibles. Bueno, y mis ojos calenturientos a través de las gafas de culo de botella.

Compruebo que no hay libros en el salón, ni cuadros. Termino el líquido de la botella verde y cuando estoy empezando a ponerme nervioso aparece de nuevo Gancho.

-Perdona, yo soy Billy, aunque me conoces como Yonjolmes, replico poniéndome colorado.

-Hay un problemilla, me corta enseguida.

-¿También es la primera vez que quedas para algo así?
-No, no…contesta fría pero rápida.

-Pensaba yo que hubiera sido mejor quedar en cualquier bar o en un parque, un hostal, mejor que aquí en tu piso…

-No, no hay problema, lo que pasa es que está mi hermana en casa, me dice de pronto casi silenciosa.

-Bueno, nos vamos donde tu quieras, le digo mirando descaradamente las tetas de tres cuartos de quilo cada una.

-No, no.

-Yo te he contado siempre por el Messenger cuales eran mis intenciones y no se, por ahora es como muy frío y muy extraño todo con este olor a comida caducada.

-Es por mi hermana.

-¿El olor?

-No, no, mi hermana

-Pues me la presentas, la saludo y nos vamos por ahí a dar una vuelta, lo típico en estos casos, digo yo.

Cuando empiezo a hablar soy imparable pero sigo obsesionado con esos globos que seguro contienen pezones como galletas María.

-Ven, te voy a enseñar a mi hermana, salta como indecisa Gancho, mientras yo no acabo de hacerme una idea de si mojaré hoy o no.

- Y luego nos vamos, decido yo por ella.

Se levanta, me agarra por la mano y tira de mí, qué curioso, cuanta confianza se ha tomado de pronto. Me lleva casi arrastrando hacia la puerta del pico que se encuentra a la izquierda de la tele. Digo yo que en esa puerta tendrá su habitación con su ordenador y en la otra la cocina. Digo yo.

Sigo con la idea de abalanzarme en cuanto pueda a ese par de garrafones que tiene entre axila y axila.

Estoy pensando en decirle lo que pienso de sus tetas cuando de pronto veo en la pared de enfrente de la habitación en donde acabamos de entrar algo como una mochila gigante que se zarandea y gime.

Gancho va a encender la luz cuando escucho una especie de graznido que repite:

-El water ha sido, el water ha sido.

La habitación tiene las paredes de color verde sucio y no tiene ventanas ni cuadros ni tele ni nada, solo “eso” colgado de un garfio en la pared:

-Te presento a mi hermana, me dice la ahora si, totalmente desconocida Gancho.

-El water ha sido, el water ha sido, insiste ese chillido ronco que proviene de la pared.

Colgada como de un ancla y como un gigantesco yoyó hay una persona de ojos saltones y que huele a cebolla o a ajo y tierra.

Empiezo a sudar, me flojean las piernas y sin embargo no puedo moverme ni dejar de mirar a la pared de enfrente mientras escucho a Gancho ¿Se llama Gancho? Aún no se su nombre, que no calla y dice a toda velocidad mientras cierra la puerta detrás de mi.

- Te presento a Gancho. Es mi hermana, no tiene columna vertebral. De siempre ha parecido un acordeón, la tenemos colgada para que no reviente por su propio peso. Le dijimos que perdió la columna vertebral cuando estaba haciendo sus necesidades en el water. Quiere conocerte.

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1 comentario:

  1. buenísimo, increíble historia la de gancho y sorprendete final, me ha encantado. Gracias por el ratito de risa que me has hecho pasar. Saludos.

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