MOÑOÑA IV
Regresas Moñoña a veces
de tus pedigüeñas esquinas
con legañoso mirar,
arañando los charcos
con tu alma de almorrana.
Buscas el sentido
en el sufrir silencioso,
en las náuseas,
en el hálito cruel de tu vida agachada.
Moñoña,
vives en un eslabón,
en un paréntesis
no sabes que naciste
en una casa sin puertas,
sin gentes,
sin multitudes en loor
y entre olores de sopa rancia
siempre rancia.
Tu casa de aliento supino,
de malandanzas
y golpes en las junturas del cerebelo
y con las manos atadas en la espalda
es la vida.
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